Utopías
en Mendoza
Por Patricia González *
Fuente: Página 12 del 23 de septiembre de 2008
Las contradicciones, las inconsistencias, las violaciones a los
derechos humanos de una niña de 12 años en Mendoza parecen no
tener fin. Una vez más las instituciones que debían protegerla no
sólo incumplieron sino que agravaron los daños.
La violación y posterior embarazo de la niña probablemente
hubieran podido evitarse. En mayo pasado, una denuncia de violencia
sobre la niña y su madre recayó sobre el juez Ferrer. Esa denuncia
tenía la finalidad de brindar protección a las víctimas. Sin
embargo, el juez no dijo si había tomado medidas. De todos modos,
ni en mayo ni en junio ni en julio, que es estimativamente cuando la
niña fue violada, la Justicia encontró algún mecanismo para
evitar que la brutalidad cayera sobre ella.
Esa misma Justicia, cuando la niña y su madre solicitaron la
interrupción del embarazo producto de una violación respecto de la
cual el Estado no la resguardó, es la que decidió privarla de la
libertad en un hospital con fundamentos tan cuestionables como la
necesidad 'de controles ginecológicos' y 'de alejarla del
violador'. ¿Estas son las medidas adecuadas para proteger a niños
y niñas víctimas de abuso sexual? ¿Debemos alejarlos de su vida,
su hogar, sus actividades y encerrarlos en efectores públicos? ¿No
cuenta la Justicia con medidas como las exclusiones de hogar y las
prohibiciones de acercamiento de los violentos?
La revictimización, con todo lo que esto significa, no fue la única
consecuencia de la internación. Esta resultó funcional a otros
fines, al hostigamiento, la culpabilización de la niña, el temor
infundido morbosamente por grupos fundamentalistas confesionales
que, sin ningún resguardo, ingresaron a la habitación de la niña,
le entregaron cartas, fotos de fetos mutilados. Recién ante las
crisis nerviosas de la niña y las denuncias públicas se tomaron
nuevas medidas: la nena fue completamente aislada, hasta de su
madre, a quien se le dictó una prohibición de acercamiento
respecto de su hija.
Sumado a todo ello, hay medidas que sí se toman, sí se persigue,
se amenaza y se imputa públicamente de 'abortistas' a las mujeres y
organizaciones que luchamos por la defensa, reconocimiento y respeto
de los derechos de mujeres y niñas. Sería bueno que el juez y la
codefensora oficial que realizaron tales manifestaciones las
rectificaran o en caso de ratificarlas las fundamentaran. ¿Entienden
que defender el acceso a derechos reconocidos y procesos de tomas de
decisión libres es lo mismo que promover el aborto? Sólo la
ingenuidad, la ignorancia o el fundamentalismo podrían sostener
afirmaciones de ese tipo. No promocionamos el aborto, entendemos que
hay situaciones regladas que deben ser respetadas porque además
comprometen derechos humanos de las mujeres involucradas en la toma
de decisión.
Ser pobre en Mendoza y pedir protección, reclamar el acceso a
derechos regulados por el ordenamiento jurídico parecen ser hoy
apenas utopías.
* Abogada (Organización Las Juanas y las Otras).